Venencia Flamenca
Como todo Festival que se preciara, el de la Mistela, incorporó como preámbulo del mismo y promoción de nuevos valores, un gran concurso de cante que se denominó VENENCIA FLAMENCA, como no podía ser de otra manera dada la importancia que históricamente ha tenido este especial vino dulce palaciego tan apreciado por su aroma y su dulzor, que lo hacen imprescindible como aperitivo, y que, por otro lado, tan fundamental para abocar vinos secos de una manera natural. Y como para degustar en las bodegas estos vinos hay que utilizar la venencia, pues hete aquí por qué el concurso empezó recibiendo ese nombre.
En un principio se dedicó exclusivamente al cante -también era lo habitual en los concursos de entonces- y cada edición estaba constituida por tres grupos: el primero integrado por siguiriyas, soleás y tonás; el segundo por alegrías, bulerías y tangos; y el tercero por malagueñas, granaínas, tarantos y demás cantes de Levante. Los concursantes estaban obligados a interpretar dos cantes de cada grupo.
No es posible, en aras a su extensión, dar un detalle de todos y cada uno de los artistas que obtuvieron premio en estos concursos a lo largo de los años, desde que se impuso esta modalidad en 1977, pero sí hay que destacar algunos de los primeros artistas y aficionados que obtuvieron primeros premios, empezando por el primer premio del primer grupo del primer año que fue el gran aficionado mairenero Manuel Crespo, al que siguieron sucesivamente, José Sánchez «Itoly», Juan Antonio Chacón, Teresa Gómez León, José Galán, Juanito Distinguido, Paco Moya, Ildefonso Pinto, Manuel Orta, José Ponce, Rufo de Santiponce, Fernando Porrito, y un largo etcétera.
DE UN CONCURSO A UN PREMIO ANUAL
Tras la renovación del formato del Festival de la Mistela y pasar a celebrarse en el Teatro Municipal, la entrega de la Venencia Flamenca también adquirió un formato más actual. Además, la Tertulia entendió que los concursos con el viejo formato estaban ya obsoletos y que era no sólo injusto sino también signo de parcialidad despreciar las otras dos facetas que dan categoría y completan el triángulo artístico del Flamenco. Así, cante, baile y toque deberían ser, en plano de absoluta igualdad, objeto de distinción, mientras que, por otro lado, entendíamos que desde nuestra entidad se hace un mayor apoyo al arte flamenco si se distingue, se promociona y se divulga la obra artística que venga desarrollando con excelencia cualquier joven, sin distinción de sexo ni de origen, en cualquiera de las tres facetas ya señaladas del Flamenco.
Así pues, la Venencia Flamenca ha pasado a ser una distinción anual que el Festival de la Mistela concede a un artista menor de 30 años cuyas cualidades y actitudes hayan configurado una carrera profesional basada en el trabajo riguroso y en la defensa de la originalidad artística dentro del ámbito del Toque, Cante o Baile. Con este galardón se pretende apoyar a los artistas que, aun siendo jóvenes, trabajan con una seria dedicación a este arte trazando así un futuro prometedor en la difusión y defensa del mejor Arte Flamenco.























